martes, 2 de abril de 2013

EVOCACIÓN




A veces tengo días así, de evocación. Evocación de unos días perdidos hace muchísimos años. Recuerdo lo que sentí entonces, y el recuerdo me transporta a un tiempo que yo creía más feliz, aunque ahora estoy convencida de que no lo fue. Hoy, por ejemplo, me he acordado de unas tiras cómicas de Schulz, las de “Snoopy”, que mi madre coleccionaba y leía con fruición durante los años más oscuros. Esas tiras eran alimento nutritivo en un mundo gris y sin apenas diversión. ¡Qué gran genio, Schulz! Supo combinar maravillosamente la ternura, la inteligencia y el escepticismo de un perro con la ternura, la inteligencia y el escepticismo de unos niños devastados, ocasionalmente, por la amargura y por la depresión, pero que tenían también días luminosos en los que brillaba la promesa de un mundo mejor. 

Me alegro muchísimo de que Schutz no haya vivido su apogeo en la época de Facebook. Ya en sus tiempos gloriosos el perrito que él creó fue trivializado hasta la saciedad. Snoopy estaba en todas partes, convertido en marca de no sé qué. Yo misma parí a mi primer hijo ataviada con una camiseta de Snoopy. No quiero ni imaginar lo que hubiera sido de él, hoy en día. Snoopy era tan antisistema que no dudo de que, en los tiempos que corren, habría sido anti Facebook. 

Aquellos cuadernitos rectangulares de color amarillo, verde, violeta, alineados en la estantería de la habitación de mi madre, eran un refugio. Yo era pequeña, ni siquiera adolescente, pero me reía con ganas al hojearlos, después de ver a mi madre reír. Y que mi madre riera no era poca cosa, creedme. Mi madre, una persona depresiva y difícil, aunque buena, era muy inteligente y poseía un agudo sentido del humor. Le gustaban mucho las tiras de Snoopy. Creo que se editaban por fascículos, aunque no lo he comprobado. O sea que, en mi memoria, Snoopy proporcionaba periódicamente unas risas a mi madre melancólica. Y eso le ha convertido en mi aliado sempiterno, aunque hoy, al evocarlo a raíz de una viñeta colgada en Facebook, me he sentido culpable de no revisitar su enorme sabiduría desde hace mucho tiempo, cosa que me propongo corregir de inmediato. Porque entrar en Snoopy , por aquel entonces, era asomarse a una ventana crítica, humorística y saludable. Te asomabas a aquella ventana y respirabas hondamente, para poder continuar con el quehacer del día, un día que a menudo era plomizo como el anterior, y como el anterior del anterior.

El humor es imprescindible. Lo que nos daba Schulz nos lo da, hoy, otro puñado de grandes humoristas que cada día nos asalta con su mordacidad para hacernos caer en la cuenta de que la realidad tiene una dimensión que a veces se nos escapa. La gran virtud de estos genios es que nos retratan un mundo amargo y cada vez más injusto, pero lo hacen provocándonos una sonrisa y, sobretodo, una conciencia crítica que, con un poco de suerte, nos hará actuar.

jueves, 14 de marzo de 2013

PAPA K ASE





Con este escrito no pretendo ofender a nadie. Respeto las creencias de todo el mundo, pero yo quiero opinar.

Ayer por la tarde estaba en el sofá, leyendo,  y escuchaba a Toni Clapés en la radio. En los informativos decían que hacia las 7 de la tarde se produciría una nueva fumata en el Vaticano, que sería blanca o negra, aunque nadie apostaba por que fuera blanca. Llovía sobre Roma, y todos los falsos expertos vaticinaban que no se elegiría nuevo Papa hasta hoy. Pero pasaban unos minutos de las 7 y no había indicios de fumata alguna, lo cual era una anomalía que disparó las alarmas. “Algo pasa”, decían todos. Encendí la tele. Y al cabo de nada, apareció la imagen de la cutre chimenea (urgente: se precisa diseñador para una nueva chimenea vaticana, interesados dirigirse a las autoridades pertinentes…) vomitando una fumata nívea que no dejaba lugar a dudas: ¡Ya teníamos Papa!

Era éste el culmen de casi cinco semanas de incertidumbre sobre el futuro de la iglesia católica, que se inició el día en que Benedicto XVI pensó  que ya estaba bien, que estaba hasta la punta de la mitra papal de intrigas y mandangas, y que era hora de disfrutar de una merecida jubilación protegida por ángeles y arcángeles, y monjitas que le hacen la cama y le cocinan y le preparan las mullidas tumbonas que, desde el porche de la residencia de Castelgandolfo, le permiten cada tarde observar el magnífico paisaje y meditar sobre el futuro del inmenso rebaño de ovejas descarriadas que hay por el mundo.

Han sido casi cinco de semanas de bombardeo informativo sistemático sobre el viejo Papa y sus motivos para renunciar, las intrigas de la curia romana y las apuestas acerca del futuro representante de Dios en la tierra. Miles de hojas en los periódicos, miles de horas en las radios y en las teles, millones de euros, de dólares, de yenes gastados ad infinitum en un tema que, a mi entender, no es tan crucial como nos quieren dar a entender. En el metro, en el mercado, en las reuniones de amigos, nadie hablaba del Papa ni de lo angustiados que estábamos por no tener pastor. La gente está angustiada por la crisis, por el paro, por los desahucios, por la pérdida de derechos conseguidos con el sudor y las lágrimas de muchos, por el atraco a mano armada que han cometido muchos de nuestros representantes políticos y los tiburones financieros, pero no por esta cuestión espiritual. ¿A qué viene, pues, este derroche de tiempo, esfuerzo y dinero en hacernos llegar, día tras día, en portadas y encabezamientos de informaciones periodísticas, seguidas de páginas y páginas de análisis, y horas y horas de entrevistas y debates, para escrutar lo que hacían un puñado de octogenarios ridículamente vestidos de monaguillos inocentes? ¿Es que nos van a salvar de nuestras penurias? ¿Nos van a devolver nuestro trabajo, nuestra casa, nuestra pensión, nuestra cobertura sanitaria? No. Y además, cuando les escuchas, sólo hablan de temas como el espíritu santo y la virgen María, la inmaculada concepción y cosas así, con las cuales no he tenido que convivir jamás ni forman parte de mi día a día. Denuncio aquí el dispendio realizado por radios y televisiones públicas, que han desplazado a Roma, durante días y días, equipos numerosos de periodistas y técnicos para cubrir el evento, lo cual ha supuesto un gasto astronómico a cargo del erario público: desplazamientos, hoteles, dietas, conexiones en directo…Que alguien rinda cuentas de lo que ha costado la movida, en un momento en que se están planteando despidos masivos en estos organismos públicos y recortes en salarios, prestaciones, etc. 

Y total, ¿para qué? Todos los periodistas, todos los entrevistados, los analistas, los vaticanistas, los expertos que han vomitado sus especulaciones, sus apuestas, sus intereses…se han equivocado. Jorge Mario Bergoglio no estaba en las quinielas. Chúpate esa. Nos hemos gastado un dineral en especular, en adivinar, en intuir, en cubrir, en entrevistar…y al final nos han dado con un cigüeñal de barco. Ha salido un Papa no europeo, pero que no es africano ni tampoco es el candidato de Brasil, ni el de Canadá, ni el filipino, como todos vaticinaban. No. Ha salido un argentino, jesuita, que sonó como opositor a Ratzinger en el cónclave de 2005, pero no en éste. Todos la han pifiado.

Viendo la tele, ayer, me reía. Esto del Vaticano es un gran show. En el tiempo de espera entre la fumata blanca y la salida del Papa electo, me regodeaba en las imágenes de los fieles de la plaza de San Pedro, entre los cuales había muchas monjas y sacerdotes que nos ofrecían cuadros pintorescos, saltando desmadrados, ejerciendo de fotógrafos atrevidos…Y luego apareció el protodiácono Jean-Louis Tauran, un muerto viviente que anunció urbi et orbi el nombre del elegido, en latín, para que la cosa fuera más difícil. Entonces salió Francisco, con cara de palo. Me pregunté seriamente si era la emoción lo que le contenía, o que realmente se preguntaba: “¿Qué hago yo aquí?” Aunque luego remontó la jugada estupendamente, con gestos afables y mundanos.

Dicen de este Papa argentino que se ha significado por su trabajo en los barrios marginales de Buenos Aires, que huye de la pompa y el boato, que se enfrentó por su falso populismo al matrimonio Kirschner, y que ha vivido, hasta ahora, en un modesto apartamento y viaja en metro y autobús. En muchos círculos, pues, es un progre. Pero dicen también que tuvo un papel oscuro durante la dictadura de Jorge Videla, y que se opone ferréamente a los derechos de los homosexuales y a reconsiderar el papel de las mujeres en la iglesia. No espero, pues, nada de este Papa. No puedo esperar nada, puesto que soy una atea ferviente y no creo en la labor pastoral de la iglesia, aunque reconozco que algunos de sus miembros más humildes realizan una gran  tarea con los más necesitados. He escuchado hoy con emoción, por ejemplo, las palabras de Pere Casaldáliga. Pero, si acaso existiera el Altísimo, sólo le rogaría una cosa: que guarde por muchos años la salud de Francisco, porque un nuevo parto de dinosaurio como éste, y la consciencia de los miles de millones que ha costado, no lo podría soportar, otra vez, en un breve lapsus de tiempo.

domingo, 10 de marzo de 2013

UNA BONITA TARDE



UNA BONITA TARDE

Qué tarde más maravillosa. Sola en casa: todos se han ido. A través del tamiz de las cortinas, entreveo un cielo azul, luminoso, sin una nube, sin un mal presagio. Aunque también me gustan los cielos grises y amenazadores, que me dan ganas de esconderme bajo el edredón para esperar lo peor. Pero hoy el cielo que vislumbro es electrizante, y el hecho de que ya alargue el día lo hace especialmente atractivo, no sé, parece que me invita a esperar tiempos mejores.

Esta mañana he ido a una manifestación a un pueblo vecino, Vullpellac. Nos manifestamos en contra de la instalación de una macro planta de tratamiento de residuos en Forallac, en el Baix Empordà. Será, si se aprueba, una planta monstruosa, que arderá 365  días al año con todo tipo de residuos, quemará esqueletos de coches y sus baterías, y muchas otras cosas, polucionando el aire, el agua y la tierra que nos rodea. Contaminará acuíferos y cultivos cercanos. Al parecer, quieren traer residuos de Francia y de Inglaterra y, si se aprueba, se instalará al lado de un entorno protegido.

En la manifestación había gente, sí, pero muchos menos de los que esperaba. La mayoría era gente del pueblo o de los pueblos más cercanos, aunque teniendo en cuenta la campaña que ha hecho S.O.S.Empordanet, un grupo muy activo en defensa del territorio, me han parecido pocos. He echado en falta a numerosísimos amigos que tienen casa por aquí. No son residentes, son residentes de segunda, o mejor dicho, de segunda residencia. A todos les gusta disfrutar de su segunda residencia, del paisaje, del aire, del mar, de la gastronomía. Pero hoy no han salido a defender su territorio.  Porque este territorio es nuestro, también, y está amenazado.

Se dice que el alcalde está comprado y está dispuesto a recalificar, se dice que unos deben favores a otros…lo de siempre. ¿Y desde siempre nos hemos dejado mandar, imponer, aplastar? Yo creo que no, y creo también que éste es un momento que debemos aprovechar. Hay que manifestarse, hay que salir, hay que protestar, hay que oponerse a los sinvergüenzas. Sin nuestro movimiento, no pasará nada. O al revés: sin nuestro movimiento, pasará todo: el alcalde recalificará, el proyecto se aprobará, la planta se construirá, vendrán residuos de Francia y de Inglaterra, arderá todo 365 días al año, se contaminarán el aire, los acuíferos, los cultivos, y todos saldremos perdiendo. Venga ya, en la próxima manifestación, que la habrá, seamos el doble…

UNA BONITA TARDE



UNA BONITA TARDE

Qué tarde más maravillosa. Sola en casa: todos se han ido. A través del tamiz de las cortinas, entreveo un cielo azul, luminoso, sin una nube, sin un mal presagio. Aunque también me gustan los cielos grises y amenazadores, que me dan ganas de esconderme bajo el edredón para esperar lo peor. Pero hoy el cielo que vislumbro es electrizante, y el hecho de que ya alargue el día lo hace especialmente atractivo, no sé, parece que me invita a esperar tiempos mejores.
Esta mañana he ido a una manifestación a un pueblo vecino, Vullpellac. Nos manifestamos en contra de la instalación de una macro planta de tratamiento de residuos en Forallac, en el Baix Empordà. Será, si se aprueba, una planta monstruosa, que arderá 365  días al año con todo tipo de residuos, quemará esqueletos de coches y sus baterías, y muchas otras cosas, polucionando el aire, el agua y la tierra que nos rodea. Contaminará acuíferos y cultivos cercanos. Al parecer, quieren traer residuos de Francia y de Inglaterra y, si se aprueba, se instalará al lado de un entorno protegido.
En la manifestación había gente, sí, pero muchos menos de los que esperaba. La mayoría era gente del pueblo o de los pueblos más cercanos, aunque teniendo en cuenta la campaña que ha hecho S.O.S.Empordanet, un grupo muy activo en defensa del territorio, me han parecido pocos. He echado en falta a numerosísimos amigos que tienen casa por aquí. No son residentes, son residentes de segunda, o mejor dicho, de segunda residencia. A todos les gusta disfrutar de su segunda residencia, del paisaje, del aire, del mar, de la gastronomía. Pero hoy no han salido a defender su territorio.  Porque este territorio es nuestro, también, y está amenazado.
Se dice que el alcalde está comprado y está dispuesto a recalificar, se dice que unos deben favores a otros…lo de siempre. ¿Y desde siempre nos hemos dejado mandar, imponer, aplastar? Yo creo que no, y creo también que este es un momento que debemos aprovechar. Hay que manifestarse, hay que salir, hay que protestar, hay que oponerse a los sinvergüenzas. Sin nuestro movimiento, no pasará nada. O al revés: sin nuestro movimiento, pasará todo, el alcalde recalificará, el proyecto se aprobará, la planta se construirá, vendrán residuos de Francia y de Inglaterra, arderá todo 365 días al año, se contaminarán el aire, los acuíferos, los cultivos, y todos saldremos perdiendo. Venga ya, en la próxima manifestación, que la habrá, seamos el doble…

martes, 29 de enero de 2013

ESA CARTA DE AMOR...



 
         Me llegó el rumor de que Correos está quitando los buzones de las calles. Los arrancan del asfalto y se los llevan a un almacén. Los buzones, al parecer, ya casi no se utilizan, porque la parroquia se ha lanzado de cabeza al correo electrónico, a los mensajes a través de Facebook y al whatsapp. Y un buzón no es sólo un elemento que está ahí sin hacer nada, sino que necesita un mantenimiento, un cariño, una atención personalizada, como mínimo una vez al día. Para los empleados de Coreos encargados de la recogida postal, el buzón es como una novia a la que no puedes desatender. Debes visitarla a diario, abrirle las entrañas y descubrir que, efectivamente, la belleza está en el interior. Años ha, la belleza consistía en centenares, sino miles, de cartas  y postales pintorescas que transmitían mensajes de amor y de odio, de simpatía o de antipatía, de recuerdo, de nostalgia, de puesta al día de los asuntos propios para amigos y conocidos. Ahora, un empleado abre la trampilla y en el saco sólo encuentra un puñado de sobres que, a simple vista, no tienen demasiado interés. Y como el servicio de Correos es deficitario, como muchos de los servicios del estado, y tiene que aplicar sus recortes, pues se ha decidido que muchos de los buzones ya no tienen razón de ser, porque el hecho de mantenerlos en funcionamiento resulta demasiado caro.


    La Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos dispone de 30.200 buzones repartidos por todo el territorio español. En Barcelona hay 600, de los cuales se van a eliminar 120. Según un portavoz, no todos estos 120 van a desaparecer completamente; algunos de ellos sólo sufrirán un traslado y se colocarán en puntos estratégicamente mejor situados, para optimizar resultados. Los que están muy cerca de alguna de las 41 oficinas de Correos que hay en la ciudad sí que desaparecerán, porque se entiende que estas oficinas ya cumplen con la finalidad de depósito de misivas. Económicamente hablando, todo ello tiene su lógica.

        Pero en la vida no todo es economía, aunque en estos tiempos convulsos no se hable de nada más. Está la cuestión sentimental de la desaparición de los buzones. Para la gente de una cierta edad, el buzón siempre fue un objeto amigo que, si la cosa sigue así, pronto pasará a formar parte de nuestra arqueología urbana, como bien apuntaba mi amiga Victoria. Y además, algunos de los buzones desaparecidos y emplazados en otros lugares ya no son los mismos sino que han sido substituidos por un modelo de plástico amarillo que, amargamente, nos recuerda a los contenedores de reciclaje de residuos que ahora están en boca de todos gracias a una infame campaña de publicidad.

        Pero, como decía, seguramente todo responde a una lógica. Quizás el correo postal ya no sea más que un residuo. Un fenómeno residual de cuando la gente se relacionaba sin tanta prisa, sin tanta inmediatez. De cuando los amantes se carteaban y plasmaban sus sentimientos, sus anhelos y desdichas en una hoja de papel que tardaba unos cuantos días en llegar a su destino, y unos cuantos días más en ser respondida. Muchas veces, al depositar la carta en el buzón más cercano, besabas la misiva con el anhelo de que el beso llegara lo antes posible a su destinatario, antes de introducirla en una de las dos ranuras posible (Barcelona-Capital o Provincias-Extranjero). Y luego te disponías a esperar una respuesta “a vuelta de correo”, es decir, esperabas que tu amigo, o tu amante, o quien fuera, al leer la carta o la postal respondiera inmediatamente y corriera lo antes posible a facturarla en su buzón más próximo. Cuántas cartas de amor y de amistad se han sumergido a lo largo de las décadas en los 30.200 buzones que hemos tenido a mano en las más diversas circunstancias. Cuántas misivas secretas, cuántas promesas incumplidas, cuántos buenos y malos deseos.

       Ahora ya no es así. No hay demora, todo es instantáneo. Los deseos, los compromisos, las rupturas, se comunican de forma inmediata a través de un click. No puedes besar un email. Lo lees y lo archivas, y algunas veces, incluso, se te borra del ordenador. La mayoría de los ciudadanos no se percatarán de que un par de operarios están, ese día, arrancando un buzón del asfalto para trasladarlo a un almacén, porque hace mucho tiempo que no lo utilizan, si es que lo han hecho alguna vez.