martes, 25 de enero de 2011

LLORA POR INTERNET


Porque ahora mismo no tengo energía, que si no...iba a montar un negociaco. Seguro que funcionaría. Se trata de emitir funerales online, tal y como se explica en "The New York Times". Dice el periodista que la cosa cada vez va a más. Las funerarias, que en Estados Unidos son, mayoritariamente, privadas, se están poniendo al día en este mundo globalizado, y empiezan a ofrecer la asistencia a las ceremonias de despedida vía ordenador o móvil. El país es grande; los desplazamientos, caros; y la crisis tampoco ayuda a la hora de cumplir con uno de los ritos sociales más extendidos, como es el de despedir presencialmente a tus seres queridos y ofrecer tu calor y tus ánimos a los más allegados. En una sociedad cada vez más secularizada, los funerales vía internet pueden tener su lugar. En algunos casos son gratuitos, y en otros, no. Se accede mediante una invitación por email y, si es de pago, la opción siempre será más barata que un desplazamiento físico. Funerales de gente medianamente (muy medianamente) conocida han llegado a congregar virtualmente a unas 8.000 personas. Pongamos por caso que cada una de ellas pague 1 euro por conectarse al funeral: ayudita muy bienvenida para pagar el entierro.
Otra cosa es la cuestión emocional. ¿Se puede llorar a alguien por internet? Sí, se puede, cada uno encerrado en su cubículo sintiendo una pena verdadera. También se llora viendo una película en la soledad de una pantalla. Auguro un futuro brillante a este invento, aunque me dolerá si, en el futuro, asisto a un funeral y somos dos y el gato porque todos los demás están en sus casas y en sus oficinas, compaginando el dolor con asuntos más mundanos como cocinar o ultimar el informe pendiente.

martes, 11 de enero de 2011

¿QUIÉN ES EL MEJOR?


Ayer, según decían, se proclamaba en Zurich quién es el mejor jugador de fútbol del mundo. El premio recayó en Lionel Messi, como no podía ser de otra manera. Porque Messi es el mejor, y el mejor es el mejor. Ahora bien, en Barcelona se especulaba, desde hacía meses, con una victoria de Andrés Iniesta o de Xavi Hernánadez. Los tres, Messi, Iniesta y Hernández, son jugadores del FC Barcelona. Se comentaba que Messi no podía ganar porque la selección argentina había hecho un mal papel en el Mundial de Sudàfrica, y porque, en años de Mundial, no había ganado ganado nunca el Fifa World Player un jugador que no hubiera pertenecido al equipo ganador del torneo. Pero Messi ganó, para sorpersa de todos, porque Messi es, simplemente, el mejor.

Mi candidato sentimental era Xavi. Xavi es un crack estratosférico, un creador de fútbol en estado puro, un trabajador empedernido, un entusiasta de su profesión, y un privilegiado poseedor de un don innato que ha sabido administrar con una sabiduría suprema, para goce de la amplísima afición del club de su vida, el Barça. Y, además, es una persona sencilla que ha sabido mantener los pies en tierra firme en un mundo que se construye sobre arenas, demasiado a menudo, muy movedizas. La vez que he tenido ocasión de fotografiarme con Xavi, la cosa fue así: en París, con motivo de la consecución del título de ganadores de la Champions League. Eran ya las tantas de la madrugada, y salíamos de la fiesta que el Barça había organizado en un local de los Champs Elysées. Mi familia y yo nos diponíamos a ir al aeropuerto para coger el vuelo de retorno a Barcelona después de una jornada gloriosa. En ese mismo momento, Xavi salió del local y yo, ni corta ni perezosa, le abordé: "Si us plau, Xavi, ¿t'importa si ens fem una foto?"

Xavi, encantado, se acercó a nosotros (mi hijo pequeño y yo), y posó para la foto. Tened en cuenta que estos jugadores, jugadores de este nivel, son acosados 24 horas al día por admiradores que les piden fotos y autógrafos sin parar. Si os ponéis en su piel es fácil imaginar que, en algún momento, tienen que rebotarse y pasar de los fans. Pues yo recuerdo que Xavi, en aquel día tan importante, se acercó a nosotros con una sonrisa en los labios, una frase amable, y un talante de lo más afable. Yo le recuerdo con un afecto inmenso y una admiración sin límites.

Lo mismo puedo decir de Iniesta, un jugador como la copa de un pino. Al final, la sensación que me quedó ayer fue la inmensa satisfacción de ser seguidora del Barça, el equipo que ha colocado a tres de sus jugadores en el trio finalista del premio de la Fifa. Eso sí que es un logro.