domingo, 31 de enero de 2010

NEW YORK FOREVER


He vuelto esta mañana de New York tras 10 días de estancia en la ciudad. Quiero decir que estoy todavía bajo los efectos del jet lag, y que nada de lo que escriba podrá ser usado en mi contra.

Para los antiguos conocedores de la urbe: New York is still New York, es decir, SENSACIONAL. Estimulante, eléctrica, trepidante y cruel. Yo he ido allí en una especie de viaje sentimental, después de la muerte de un gran amigo que expiró en el Sloan Kettering Cancer Center en la noche de Halloween. Estuve con él en el hospital, día y noche, durante la última semana de su vida, y fue devastador. Era una de las mejores personas que he conocido en toda mi vida. Ayer fui, con una amiga, a llevar un regalo para los doctores y las enfermeras que le cuidaron tan bien durante sus últimos días, y estaban muy contentos, porque decían que, tras la muerte de los pacientes, normalmente las familias y los amigos desaparecen y ellos pierden, además de al paciente, a amigos forjados en duras noches de vigilia.

Bueno, a lo que iba. Yo estaba en NY en plan relajado, que si pasear, que si visitar los barrios donde yo había vivido, que si tal que si cual. Pero no había manera. Llamadas y más llamadas de todos mis amigos de hace 25 años, cuando yo viví allí. Citas a las 12, a las 2, a las 4 , a las 6 para cenar. Night clubs, jam sessions, cocktails here and there. Subway arriba y abajo, todo el día y parte de la noche. Escenarios espectaculares. Gente interesante por todas partes. Te domina una especie de vértigo, y piensas: ¿qué puñetas hago yo escribiendo en un blog desde mi casa en Barcelona? La pequeña política de nuestro país te parece una nimiedad, nadie sabe nada de nada acerca de nuestras cuitas y, en realidad, te das cuenta de que el mundo es otra cosa donde no existen Zapateros ni Rajoyes ni Mases ni Laportas.

Lo más interesante de New York, para mí, siempre han sido los taxistas. El que me recogió a mi llegada en JFK cantaba salmos del Corán mientras conducía, y os aseguro que era una persona NORMAL. Los sikhs y sus turbantes están por todas partes. Un cubano con su banderita en el tablier, vestido de intelectual y que escuchaba la radio pública, se negó a hablar en castellano con nosotros. El pakistaní que hoy me devolvió al aeropuerto escuchaba cantos tribales en su radio, y se lamentaba de los problemas que sus compatriotas debían solucionar.

Una experiencia interesante: me he quedado estos días en el loft que un amigo mio, dominicano de origen, médico formado en Barcelona y que habla catalán perfectamente, y que posee un loft en Tribeca. La mujer que limpia su casa, colombiana, tiene 68 años y hace este trabajo desde hace casi 6 lustros. Casada a los 18 años, ha criado en Queens ella sola a 6 hijos porque el marido la abandonó tras el último parto. Pues bien, llegó al loft, puso la radio, y empezó a lavar y a limpiar, cantando a todo pulmón las canciones de rap de la emisora escogida. "Me gusta la música de los muchachos", decía, y doy fe de que se sabía todas las letras. "Hace un par de años fui a Colombia para ver a mi familia, a la que no había visitado en 25 años", me contó, "pero volví volando para acá. Yo ya no puedo vivir en Colombia".

Durante una cena con una amiga reciente que tiene dos niños pequeños, catalana ella de rancio abolengo, casada con el nieto de uno de los fundadores de los "tonton macoutes" de Haití, duramente represaliado después por Duvalier, hablamos del blog de mi primo el Dr. Santiago García-Tornel, médico pediatra del Hospital Sant Joan de Déu. Consúltenle ustedes si tienen hijos pequeños, porque es estupendo. Su blog se llama "Reflexiones de un pediatra curtido". Y hablando de Haití, aunque durante décadas o siglos los americanos han ignorado, o más bien torpedeado este país, ahora, a causa del terremoto,Haití se ha convertido en EL PROBLEMA A RESOLVER PARA PACIFICAR NUESTRAS CONCIENCIAS. Allá donde vayas, todos los eventos, en todas las escuelas, en las tiendas, los supermercados o las farmacias, en todas las emisoras de radio y de televisión, en todas las webs de todas las organizaciones posibles, se recogen fondos para reconstruir Haití. El americano o americana que no haya conseguido salvar la vida de cualquier haitiano o haitiana es un paria.

End of the story

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